Una ciudad del aprendizaje promueve el aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos. La UNESCO define una ciudad del aprendizaje como una ciudad que:

  • moviliza de un modo efectivo sus recursos en todos los sectores para la promoción de un aprendizaje inclusivo desde la educación básica a la superior;
  • revitaliza el aprendizaje en las familias y las comunidades;
  • facilita el aprendizaje para y en el lugar de trabajo;
  • amplía el uso de modernas tecnologías de aprendizaje;
  • mejora la calidad y la excelencia en el aprendizaje; y
  • fomenta una cultura de aprendizaje durante toda la vida.

Siguiendo estas pautas, la ciudad mejora el empoderamiento individual y la inclusión social, el desarrollo económico y la prosperidad cultural y el desarrollo sostenible.

El aprendizaje a lo largo de toda la vida es fundamental para crear ciudades y sociedades sostenibles. En la búsqueda de sociedades sostenibles, debemos aprender a vivir de forma sostenible. Para contribuir a la creación de sociedades sostenibles y afrontar los desafíos que representa este objetivo, las personas necesitan determinados valores, competencias y actitudes, como espíritu crítico y ciudadanía mundial. En la actualidad, en un mundo que cambia a gran velocidad y en el que los contextos sociales, económicos y políticas se reconfiguran constantemente, el aprendizaje debe ser permanente y a lo largo de toda la vida. Por lo tanto, el aprendizaje y la educación a lo largo de toda la vida deben convertirse en un importante motor que impulse el desarrollo de los recursos necesarios para que las personas consigan un progreso ambiental, social y económico sostenible.

Las ciudades están en primera línea del desarrollo sostenible. Son el escenario donde tiene lugar no solo el rápido crecimiento económico y la innovación tecnológica, sino también la extrema pobreza, la desigualdad socioeconómica y el consumo excesivo. Son también lugares donde se produce un continuo intercambio de conocimientos e ideas, y donde las personas viven, trabajan y aprenden. Por ello, todas las ciudades tienen muchas posibilidades de estimular y apoyar el aprendizaje de sus habitantes, de manera tal que contribuyan a afrontar las dificultades actuales, reforzar la cohesión y la solidaridad y transformar las perspectivas de las comunidades urbanas para mejor.

En una situación de búsqueda de soluciones eficaces a largo plazo para estos desafíos, cada vez más ciudades se están reinventando como ciudades del aprendizaje y están adoptando medidas concretas para lograr esa visión. Con ello, pretenden garantizar que la educación y el aprendizaje sean accesibles para el conjunto de la población, con independencia de la edad, en contextos formales, informales y no formales.